Análisis de Wolfenstein: Youngblood – Los lobos cazan en manada

Los fans de la saga Wolfenstein esperábamos con ganas la llegada de Wolfenstein: Youngblood desde su anuncio durante el E3 de 2018. El primer tráiler revelaba que en este nuevo título cambiaríamos de personajes jugables y que se añadirían nuevas formas de jugar y mecánicas. Con el tiempo supimos que se trataba de una historia paralela a la trama principal de William B.J. Blazkowicz, el protagonista, y que sería una experiencia centrada en el cooperativo.

Wolfenstein: Youngblood se lanzó el 26 de julio, pero en PureGaming hemos podido pasar unas cuantas horas adicionales para completarlo. He jugado al título de forma mixta: Parte con la IA y parte con un amigo. Ahora os traigo mi análisis de Wolfenstein: Youngblood. ¿Está a la altura de la saga?, ¿Han sido para bien los cambios? Os lo cuento todo a continuación.

Wolfenstein: Youngblood – Balas, sangre y nazis

Arkane StudiosMachineGames nos presentan el título Wolfenstein: Youngblood, un shooter perteneciente a la saga Wolfenstein y desarrollado para las plataformas de Nintendo Switch, PC, Xbox One, PlayStation 4. En esta ocasión hemos contado con un juego distinto a lo que Wolfenstein nos tiene acostumbrados: Youngblood abandona el sistema de campaña lineal, adoptando el modo semi-abierto, y centra sus mecánicas en el cooperativo, aunque puede jugarse en solitario.

Partiendo de la excelente base que posee Wolfenstein, en este análisis veremos tanto los aspectos conservadores como aquellos que han cambiado la forma de jugar el videojuego con respecto a los anteriores. También hablaremos de nuestras protagonistas, Jess y Soph Blazkowicz, que sin duda llevan la sangre de su padre en las venas. La narrativa no cuenta con mucha profundidad ni duración, pero cuenta con un par de giros interesantes. De hecho, podremos acabar la campaña en pocas horas.

Narrativa – El cuarto Reich en los 80s

Una de los mejores aspectos de Wolfenstein: Youngblood es que es continuista. Sus desarrolladores no han creado una historia inconexa con respecto al resto de la saga. Los hechos de Youngblood ocurren años después de Wolfenstein: The New Colossus. Aunque B.J. Blazkowicz hizo mucho daño durante su batalla, incluso asesinó el propio Hitler, el imperio Nazi sigue controlando el mundo. La transición al cuarto Reich está en camino, pero el imperio empieza a tambalearse. Mientras los rebeldes ganan fuerza.

La historia de Wolfenstein: Youngblood comienza con la repentina desaparición de B.J. Blazkowicz tras salir de su hogar en Texas (EEUU). Nuestro protagonista se adentra en la París ocupada por los nazis, que todavía es un bastión peleado por la resistencia. Tras unos meses, B.J. corta todas las comunicaciones y sus hijas, Jess y Soph Blazkowicz, viajan hacia Paris para rescatar a su padre y llevarse a cientos de nazis por delante en el camino.

Gameplay – Brutalidad desmedida

El gameplay de Wolfenstein: Youngblood muy conservador con respecto a anteriores Wolfenstein. Hay ciertos aspectos como la fluidez de movimiento, animaciones y sonido que se han mejorado enormemente. Esencialmente Youngblood sigue siendo el mismo shooter brutal, violento y visceral que hemos visto hasta ahora en la saga. Los tiroteos son una experiencia visual que nunca deja indiferente y lo explícito de sus ejecuciones hacen que realizar un fatality a un enemigo siempre merezca la pena.

Las armas cuentan con una personalización media, que sin duda es necesaria para mejorar sus estadísticas

Dentro del gameplay, destacamos el aspecto más relevante de Youngblood: El gunplay o cómo se sienten las armas. Las armas se sienten pesadas y toscas, su manejo es salvaje y a menudo tendremos que esforzarnos por controlarlas más de lo que estamos acostumbrados en otros juegos. El arsenal de Wolfenstein: Youngblood es conservador, aunque el modelado sí que cuenta con más detalle. Además, contamos con una serie de mejoras para nuestras habilidades (vida, armadura y poderes) y personalización del traje y potenciadores.

Todo en Youngblood está pensado para el cooperativo: Hay puertas y mecanismos que requerirán de coordinación, el mapeado siempre está diseñado con dos caminos alternativos, las vidas compartidas y el sistema de reanimación, la gran cantidad de loot que saquear… A pesar de estar pensado para el cooperativo, debo decir que la IA está a la altura: Siempre priorizará nuestro bienestar y por regla general no nos hará esperar en los mecanismos en los que la necesitemos.

El gameplay de Wolfenstein: Youngblood no solo es genial por su increíble gunplay y mecánicas, sino también por su apartado gráfico, rendimiento y ambientación.

Apartado gráfico, rendimiento y ambientación – Elegancia nazi y destrucción Blazkowicz

La ambientación de Wolfenstein: Youngblood es igual de increíble que anteriores Wolfenstein. Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo sería el mundo de haber ganado los nazis la Segunda Guerra Mundial. Wolfenstein recrea ese pensamiento. En Youngblood nos situamos en una París de los años 80 dominada por los nazis. Aunque el mapeado semi-abierto no es especialmente grande, si que podemos ver una dicotomía bonita y aterradora: Barrios ricos de altos mandos nazis y chavolas en callejones de algunos parisinos.

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Todo esto con una combinación clásica y futurística. Mientras que la decoración y el estilo es muy de los 80s, los nazis han potenciado la tecnología, trayendo todo tipo de robots y armas, y estructuras metálicas. Las estructuras nazis son grandes, recordando a la magnitud de los edificios en la antigua roma.

Podemos disfrutar de todo esto gracias a un apartado gráfico y rendimiento excelentes

El apartado gráfico de Wolfenstein: Youngblood cumple con lo esperado y mejora lo ya visto. El detalle de las armas, los mecanismos de las máquinas, las armaduras y los miembros mutilados; y los escenarios llenos de color y luz… Todo esto hace que Youngblood sea un título que luce realmente bien y sea realmente agradable a la vista. Todo esto sin renunciar a un rendimiento superior.

Durante mi experiencia jugable en Wolfenstein: Youngblood no he tenido ni un solo tirón o caída de FPS. Ciertamente he notado alguna inestabilidad durante las cinemáticas, pero nada que afectase al gameplay. He notado una completa fluidez en mi PlayStation 4 Pro durante los tiroteos y explosiones, y creedme que no han sido pocas las explosiones que he creado.

En resumen, la unión del gameplay con un apartado gráfico a la altura, un rendimiento ideal y una ambientación sublime hacen que Wolfenstein: Youngblood sea una experiencia visual y sonora a la altura de cualquier exigencia.

La traición de Youngblood – La pérdida del ritmo

En el análisis de RAGE 2 comenté cómo el título se traicionaba a sí mismo, concretamente al ritmo de juego. Ahora Wolfenstein: Youngblood comete la misma traición. Una de las marcas distintivas de videojuegos como DOOM o Wolfenstein es la acción desenfrenada, brutal y sin cortes. La saga Wolfenstein ha introducido con los años dos factores que han ralentizado esta jugabilidad, pero que han aportado empaque y posibilidades: Cinemáticas y sigilo.

Las cinemáticas aportan más peso a la narrativa, pero nunca han sido excesivamente largas. Por otro lado, el sigilo es una opción que no impide entrar en cada sala ametralladora en mano. Sin embargo, Wolfenstein: Youngblood ha introducido otro factor que repercute seriamente a la fluidez de dicha jugabilidad: El mundo semi-abierto, que unido a sus largas cinemáticas hacen en muchas ocasiones un gameplay anticlimatico.

El mapeado del mundo semi-abierto de Wolfenstein: Youngblood es pequeño y muy repetitivo. Cuenta con muchos recovecos por los que explorar y descubrir coleccionables. Esto significa que el ritmo sufrirá altibajos, malo para un juego de acción de estas características. Wolfenstein siempre ha sido un videojuego lineal y con una jugabilidad frenética: De sala en sala, de tiroteo en tiroteo. Es imposible estar más de 2 minutos seguidos sin disparar.

El sistema de niveles: Más restricciones

Como si el ritmo de juego no sufriese ya con todo lo mencionado, además la inclusión de un sistema de niveles nos restringe las zonas a las que podemos ir. Durante el juego tendremos que atacar tres torres, para las cuales debemos tener un nivel mínimo. Tras atacar estas torres, pasaremos al jefe final. La restricción de zonas hace que debamos ir pies puntillas, lo que será otro lastre más a un ritmo de juego que suplica más frenetismo.

Una vez tengamos el nivel necesario, las torres pueden ser superadas fácilmente y no nos llevará más de una hora. Esto significa que la mayoría del tiempo estaremos farmeando nivel para acceder a dichas torres. Una vez superadas las torres, el jefe final se encontrará en otra torre, que podremos despachar en el mismo tiempo, a no ser que el jefe final se nos atragante.

En definitiva: La duración del juego es corta y el ritmo frenético prometido se ve constantemente interrumpido. Una vez más el juego anima a correr con una mano y frena con la otra.

Conclusiones – Un buen aperitivo

Os di 5 razones por las que jugar a Wolfenstein: Youngblood antes de su lanzamiento. No me malinterpretéis por este final negativo del análisis: Youngblood es un buen juego de acción y muy divertido en cooperativo. La diversión aumenta cuando te has pasado la campaña y te dedicas a rejugarlo con algún amigo, porque la preocupación por los niveles, desbloquear armas y la historia se desvanece. Vas a pegar tiros y nada más, que es lo que debería haber sido desde el principio.

Personalmente he disfrutado jugando a Wolfenstein: Youngblood. No puedo sacarme de la cabeza todos los tiroteos, las orgásmicas animaciones y sonidos de las armas, el satisfactorio gunplay y la increíble ambientación. Todas estas buenas sensaciones solo se han visto parcialmente afectadas por aspectos negativos que he comentado. Los jugadores nóveles no tendrán problemas, pero los veteranos ciertamente notarán un cambio abrupto en el ritmo de juego.

El cambio de ritmo puede ser positivo en otros títulos, pero no para juegos como Wolfenstein o Rage 2, pues el ritmo de juego lo es todo en ellos. Su fama y el amor de sus fans está cimentado en la premisa de que el gameplay va a ser brutal, salvaje y muy rápido. Si quitas eso, quitas el motivo por el que muchos jugadores (incluído yo) vuelven a Wolfenstein.

¿Es Wolfenstein: Youngblood un juego aceptable y disfrutable? Sí. ¿Está a la altura de la saga Wolfenstein? No. Creo que Wolfenstein: Youngblood es un aperitivo para el próximo Wolfenstein, del cual ya se han sentado bases en Youngblood. Si buscáis un videojuego de entre-juegos, un aperitivo antes del siguiente Wolfenstein, entonces Youngblood es lo que estáis buscando.

Hemos podido elaborar el análisis de Wolfenstein: Youngblood en PlayStation 4 Pro gracias a una copia digital ofrecida por Ziran.

Reseña
  • Wolfenstein: Youngblood
    7Valoración Final

    Wolfenstein presenta un nuevo juego para su saga titulado Wolfenstein: Youngblood. En este caso nos pondremos en la piel de las hijas de William B.J. Blazkowicz en un título que apuesta por el cooperativo y un mundo semi-abierto, abandonando la linealidad y el single-player clásicos de la saga.

    • Historia
    • Jugabilidad
    • Graficos
    • Sonido
CONCLUSIÓN
    • DESTACAMOS
      • El apartado gráfico, rendimiento y ambientación son sensacionales.
      • Las animaciones y sonido de las armas (gunplay) y ejecuciones son brutales.
      • La historia no destaca y es corta, pero está fuertemente conectada con la saga.
    • A MEJORAR
      • El ritmo del juego se ve constantemente interrumpido por el mundo semi-abierto, cinemáticas y sistema de niveles.
      • El sonido es bueno, pero la banda sonora no está a la altura.
      • La historia principal es demasiado corta y pasaremos la mayoría del tiempo farmeando nivel con secundarias.
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